lunes, 6 de abril de 2009

Echando la vista atrás.

Acabo de darme cuenta que dejé pendiente el veredicto de Crepúsculo and company. No es que mi veredicto sea necesario, ni que sea el poseedor absoluto de la última palabra. Tampoco creo que vaya a escribir nada nuevo sobre uno de los últimos fenómenos literarios de corte adolescente que se ha producido.
Como dije en su día, el libro de Crepúsculo es un libro fácil de leer, sin muchas pretensiones. Simplemente es el típico libro para leer cuando no tienes nada mejor que hacer. Creo que es un libro que cumple su cometido: entretener. Y esto lo hace como el que más. Ahora bien, su nivel literario es bastante raspado. A veces la narración avanza a trompicones, como un motor de un coche que de vez en cuando da tirones, a punto de calarse. Este libro hace aguas en ciertos aspectos, pero goza del beneplácito del gran público (intuyo que en su mayoría lectoras), dado que su tema principalse centra en una historia de amor de principio a fin y eso siempre gusta.
Alguien ha mencionado cierto paralelismo existente entre los dos últimos fenómenos literarios para adolescentes del momento (veasé Harry Potter y Crepúsculo) y han intentado comparar a la JK con la Sthepanie. Dicen que las comparaciones son odiosas, y realmente lo son. Entre otras cosas porque creo, y en eso estoy de acuerdo con el señor Sthephen King, que la JK es una escritora que realmente tiene talento, y la construccion de la historia del mago gafotas a lo largo de los siete libros es realmente buena. Mientras que la historia de los vampiros es mucho más llana y superficial. Al margen de la manera de escribir, mucho más rica en el caso de la JK.
Sigo diciendo que si a alguien le interesa esta temática vampiril, que se lea los libros de Anne Rice. Mucho más sobrios, oscuros, sólidos y adultos.
Bueno, esta es una pequeña contribución de un modesto lector, dejada a la deriva en este inmenso océano que es internet, sin ánimo de ser leída ni tenida en cuenta, pero no por ello menos opinión.