domingo, 16 de mayo de 2010

REMEMBERING: DOCTOR EN ALASKA

Anglosajonamente conocida como Northern Exposure. Narra las peripecias de un médico judío y neoyorkino (Joel Fleischman), en la ficticia población de Cicely, Alaska.

Probablemente no necesitase decir nada más puesto que es una serie muy conocida, pero para aquellos que no hayan tenido el gusto, voy a profundizar un poco más.

Doctor en Alaska está compuesta de 6 temporadas y 110 episodios, de una duración áproximada de 44 minutos por capítulo. Se emitió en España a través de La 2, de 1.990 a 1.995, los fines de semana a horas intespectivas. Este hecho, unido al tipo se serie que es, hizo que se convirtiera en una serie de culto y así sigue siendo.

El epicentro de la serie está compuesto por las desaveniencias que surgen entre el doctor Fleischman y el variopinto coral de habitantes de Cicely. A través de este hilo conductor, asistiremos al choque ideológico-cultural que surge entre la filosofía y el modo de vida del doctor, de caracter escéptico y realista versus la concepción más espiritual y metafísica del resto de los habitantes.

A lo largo de la serie iremos pasando, junto a Fleischman, por distintos estadios. Desde la confrontación y la negación iniciales, pasando por la indiferencia e incomprensión, hasta la asimilación de ciertos esquemas mentales y ciertos valores del modo de vida Cicelyano.

Doctor en Alaska es una serie que toca muchos palos: habla de filosofía, de poesía, de sociología, de antropología, etc. También nos da una visión de la vida mucho más espiritual y trascendente de la que estamos acostumbrados hoy en día. A su vez, toda la serie es un alegato que aboga por el respeto a las tradiciones y al medio ambiente y esto es una de las cosas que más me ha gustado siempre de esta serie.

Los personajes son distintos, diferentes, extraños; pero se respetan, se toleran y se ayudan mutuamente. Cicely es sobre todo una comunidad, donde nadie está solo y, lo que es más importante, donde nadie se siente solo.

Son entrañables. Gentes sencillas que toman la vida como les viene, que saben cual es el orden natural de las cosas y encajan bien en el puzzle de la vida. Que no le buscan tres pies al gato. Viven la vida con naturalidad.

Por citar a algunos, tenemos a Maggie O'Connell, la casera de Fleischman y piloto de avioneta. Una mujer apasionada e independiente que mantendrá un tira y afloja con Fleischman hasta el final de la serie. Además sotendrá una "tensión sexual no resuelta", que en ocasiones nos pondrá de los nervios. Mantiene una peculiaridad y es que todos sus novios han muerto en extrañas circunstancias.

Ed Chigliak, joven nativo, medio indio. Personaje humilde y reflexivo, muy aficionado al cine. Se cartea con directores como Woody allen o Spielberg. Pondrá el punto tierno a la serie y siempre está de acá para allá ayudando a todo el mundo.

Luego tenemos a Maurice Minnifield, antiguo astronauta, muy acaudalado. Continuo tiburón en busca de presa. Encarna como el mejor el ideal del americano hecho así mismo.

Holling Vincoeur y Shelly Tambo, curioso matrimonio. Él unos cuarenta años mayor que ella. Regentan el Brick; bar de Cicely, nexo de unión de los habitantes del pueblo.

Chris Stevens, es el alma mater de la serie. Antiguo ex-convito, redimido gracias a la poesía de Walt Whitman. Actúa como locutor en la KHBR, emisora que Maurice tiene en el pueblo. A través de sus narraciones nos adentraremos en el onírico mundo de Cicely. Entenderemos mejor a la naturaleza humana y comprenderemos mejor las cosas incomprensibles. Además tiene el título de sacerdote, que consiguió a través de la revista "Rolling Stone".

No puedo dejar de citar a Ruth Anne, a Marilyn, al hombre burbuja, Haider, la agente Semansky, y otros muchos que compones un interesantísimo abanico que nos enriquecerá en cada capítulo.

Bueno, tampoco quiero hablar mucho más de la serie, Con estas escasas y limitadas pinceladas por mi parte, espero al menos, que os haya picado el gusanillo. Lo mejor es que os sumerjáis en ella y la disfrutéis.

Antes de cerrar la entrada, me gustaría parafrasear a Aimee Parrot, con un poema suyo, sacado del blog de Silvia Colominas. Es un texto que me encanta y resume la serie a la perfección:

"Gracias a Doctor en Alaska creo que los árboles pueden hablar.
Creo que una mujer puede volar desde un acantilado como un águila.
Creo que un oso puede convertirse en hombre y volver de nuevo a su estado.
Creo que una mujer embarazada puede hablar con su hija nonata cara a cara.
Creo que un hombre puede reencarnarse en un perro.
Creo que un cineasta en potencia y un disc jockey ex convicto pueden enseñar a una grulla a bailar.
Creo que un beso puede restaurar la voz de un hombre.
Creo que el diablo es un vendedor de saunas.
Creo que una persona puede soñar los sueños de otra.
Creo que un hombre puede invernar como un oso.
Creo que lanzar un tomate a alguien puede ser un acto de amor y amistad.
Creo que un cuervo es tan buen símbolo de las Navidades como Santa Claus.
Creo que un doctor puede realizar cirugía bypass al motor de un avión.
Creo que el agua puede hacer que los hombres y las mujeres intercambien sus identidades de género.
Creo que los lanudos mamuts congelados son un buen manjar.
Creo que Napoleón no estuvo en Waterloo.
Creo en chefs sociópatas semejantes a Yeti; en medio hermanos que se encuentran el uno al otro a través de los sueños; en correr desnudo por las calles durante el deshielo en invierno.
Y creo que es posible que un hombre se adentre unos pocos pasos en la niebla de Alaska y termine en el Ferry de Staten Island".

Bueno, por último dejo con un video de una de las secuencias que más me gustó.



Finalmente y por ponerla algun pero, diré que finaliza de una manera un tanto artificial y repentina, ya que hubo ciertos problemas contractuales que no se pudieron resolver, pero por lo demás es una serie sobresaliente. De verdad: si no la visteis en su día, hacedlo ahora. No os defraudará.