Autor: Susanna Clarke
Disfrutadlo, que merece la pena.
A todo esto contribuye (y de que manera), nuestro bienamado estado de bienestar, que nos da todo tipo de comodidades para que evitemos pensar por nosotros mismos.
La Tv, por ejemplo, se encarga de esto con bastante eficacia. Alguien se encarga de pensar por nosotros, de darnos las ideas y los razonamientos, de posicionarnos, de hacernos tomar una actitud ante la vida, y todo ello sin despeinarnos siquiera. Nos sirve un modelado en bandeja que no rehusamos y que incorporamos de manera inconsciente a nuestros esquemas mentales.
Hoy pensaba en algo menos trascendental, quizás un tanto superficial. He empezado a recordar ciertas caras, rostros de personas que a lo largo de mi vida se han cruzado en mi camino. Gente con la que he compartido cosas, más o menos intensas, voluntaria o involuntariamente.
Aunque hace tiempo que no me paso por aquí, no dejo de leer todo lo que puedo y me dejan. Actualmente, entre otras muchas cosas, ando enfrascado en la lectura de "Los muertos vivientes".
Este es el caso de Buenos Presagios. Un libro que publicaron en 1.990 y del que solo se puede decir una cosa: hilarante. Es un libro delicioso como pocos. Gracioso, sutil, entretenido. Uno de esos libros que hay que leer bien abierto de entendederas. Avanza a trompicones; mejor dicho, va dando destellos, flasazos de luz que en ocasiones te dejan aturdido. Es como andar por un intrincado laberinto: nunca sabes lo que te vas a encontrar a la vuelta de la esquina.