martes, 7 de julio de 2009

Jonathan Strange y el Señor Norrell.

Hoy voy a hablar de un libro que leí hace tiempo ya, pero que bien merece una pequeña reseña.
Este libro es uno de esos libros que llegó a mi porque sí. En una tarde de búsqueda azarosa en la librería de turno, estaba él ahí, quietecito en la estantería hasta que pasé por delante de él y de un salto cayó en mis manos. Bueno, no pasó así exactamente, pero eso no importa.
El caso es que me lo llevé sin más. Me enfrasqué en su lectura sin saber lo que me iba a encontrar. Con la mente despejada y abierta, preparado para dejarme sorprender.
La verdad es que creo que la mejor manera de leer un libro es sin saber nada acerca de él. Así uno no se crea ideas previas, ni crea prejuicios que sesguen la lectura.
Cuando uno lleva cierto tiempo leyendo libros categorizados como "fantásticos", es dificil encontrar algo que sorprenda, pues parece que ya todo está inventado y siempre nos recuerdan a otros libros escritos previamente.
Pues bien, con este libro me llevé una sorpresa. Cierto es que en ocasiones se hace algo aburrido y pesado. Hay veces que la historia fluye de manera coagulada, pero en general el relato está bastante bien construido.
La autora ha sabido fundir como pocos la historia con la magia y el floclore inglés, para crear una novela muy consistente y, salvando las distancias, realista.
La historia sucede en la inglaterra decimonónica y cuenta las aventuras y desventuras de dos estudiosos de la magia, que buscan la manera de hacer que vuelva con todo su esplendor. A estos personajes de ficción se irán añadiendo otros histróricos con gran profusión de detalles, que hará la historia mucho más rica y profunda.
Un libro original y recomendable donde los haya.
Título: Jonathan Strange y el Señor Norrell
Autor: Susanna Clarke

Disfrutadlo, que merece la pena.

miércoles, 1 de julio de 2009

LA NEBULOSA DEL TIEMPO.

Hoy me he puesto a pensar, y cuando me pongo a pensar, malo.
Reconozco que es más fácil dejarse llevar por el día a día, enfrascarse en las tareas cotidianas, cumplir con tus obligaciones y aquí paz y después gloria, que intentar reflexionar o pensar, cualquiera que sea la temática con las que entretener a nuestras anquilosadas neuronas.
Andamos siempre justos de tiempo para todo, y tras un día duro de trabajo, lo que más nos apetece es relajarnos y disfrutar del momento. Sin complicaciones. Sin trabas. Sin pensamientos molestos.

A todo esto contribuye (y de que manera), nuestro bienamado estado de bienestar, que nos da todo tipo de comodidades para que evitemos pensar por nosotros mismos.

La Tv, por ejemplo, se encarga de esto con bastante eficacia. Alguien se encarga de pensar por nosotros, de darnos las ideas y los razonamientos, de posicionarnos, de hacernos tomar una actitud ante la vida, y todo ello sin despeinarnos siquiera. Nos sirve un modelado en bandeja que no rehusamos y que incorporamos de manera inconsciente a nuestros esquemas mentales.

En fin, que me empiezo a ir por los cerros de Úbeda y no es esa mi intención.

Hoy pensaba en algo menos trascendental, quizás un tanto superficial. He empezado a recordar ciertas caras, rostros de personas que a lo largo de mi vida se han cruzado en mi camino. Gente con la que he compartido cosas, más o menos intensas, voluntaria o involuntariamente.

Me han venido recuerdos de la infancia, compañeros de esos primeros años de escuela. Gente en la que hacía muchos años que no pensaba, perdidas en la nebulosa del tiempo. Atrapadas en mis redes memoriales.
Personas, todas ellas que al igual que yo tendrán sus miedos, sus anhelos. Compañeros, amigos que un día lo fueron, cuyas vidas habrán evolucionado hasta vete tú a saber dónde.
Y es que cuando uno empieza a tener cierta edad, la suficiente como para tener un buen recorrido a sus espaldas, es lógico que ciertos recuerdos afloren. Al fin y al cabo se trata de la propia experiencia vital de cada uno y a modo de historia va quedando grabada en la memoria, con personajes que van y vienen.
Es curioso pensar que aquellas personas con las que un día compartes tu vida, puedan desaparecer de ella sin más. Pero así es la vida. Espero que a todas esas personas que un día se cruzaron en mi camino les vaya bien. De momento están ahí, prendidos en la nebulosa del tiempo, cada vez más espesa y profunda.

martes, 30 de junio de 2009

LOS MUERTOS VIVIENTES.

Aunque hace tiempo que no me paso por aquí, no dejo de leer todo lo que puedo y me dejan. Actualmente, entre otras muchas cosas, ando enfrascado en la lectura de "Los muertos vivientes".
Es un comic que encontré por ahí y cuya crítica era realmente buena. Animado por la información que encontré me decidí a leerlo.

He de decir que aunque la idea no es original en absoluto, pues ya estamos bastante empachados de plagas zombi-apocalípticas, sí lo es el enfoque. El peso recae sobre todo en los protagonistas (vivos) y en las relaciones que se forjan entre ellos en la nueva situación en la que se ven envueltos. El hecho de que la tierra sea un hervidero de muertos vivientes con mucho apetito, no deja de ser un elemento decorativo más. Una situación "anecdotica", podríamos decir. Realmente uno se plantea muchas cosas leyendo este comic, pues es fácil descubrir que las reacciones de los personajes son muy reales, y que si nos viésemos envueltos realmente en una situación así, sin duda habríamos de tener más miedo de los vivos que de los propios muertos.
Ya lo decía Hobbes, "el hombre es lobo para el hombre". Y si no lo creeis, leed el comic. Algunas escenas son realmente crudas. Sin duda os dará que pensar.

jueves, 7 de mayo de 2009

BUENOS PRESAGIOS.

Neil Gaiman es bueno en lo que hace. Terry Prachett es bueno en lo que hace. Y si encima lo que hacen lo hacen juntos pues pare usté de contar.

Este es el caso de Buenos Presagios. Un libro que publicaron en 1.990 y del que solo se puede decir una cosa: hilarante. Es un libro delicioso como pocos. Gracioso, sutil, entretenido. Uno de esos libros que hay que leer bien abierto de entendederas. Avanza a trompicones; mejor dicho, va dando destellos, flasazos de luz que en ocasiones te dejan aturdido. Es como andar por un intrincado laberinto: nunca sabes lo que te vas a encontrar a la vuelta de la esquina.

En resumidas cuentas, si te gusta Gaiman y te gusta Prachett, éste es tu libro. Un libro que versa sobre el Anticristo y el Apocalipsis, en el que nada es lo que parece.


Hacía tiempo que tenía ganas de hincarle el diente y no me ha decepcionado. Os lo recomiendo.
De todas maneras, si quereis leer una reseña con más profundidad, acudid a un profesional, o en su defecto a la wiki.

Y ahora, a otra cosa, mariposa.

miércoles, 15 de abril de 2009

CBR's.

Hoy quiero hablar, ya que me sale de lo más profundo, de los CBR's. Y no, no se trata del célebre modelo de moto de HONDA. Se trata de esos archivitos que contienen comics.
Es curioso, todavía me cuesta decir "cómic" en lugar de "tebeo". Y aunque intento actualizar mi vocabulario mediante la incorporación de tan molón anglicismo, todavía me suena raro. Con lo tierno que sonaba eso de tebeo...snif!! que me voy a poner nostálgico a la par que melancólico y no era ese mi propósito inicial.
El caso es que quería hablar de las bondades de los CBR. Los CBR son unos archivitos en cuyo seno acojen un conjunto de JPG's, que forman las imagenes escaneadas del cómic en cuestión.
Mediante un programita lector, uno puede leerse todos los cómics del mundo mundial que campean por la web en este formato.
Los más puritanos dirán que no es lo mismo, o que es un coñazo leer cómics en el ordenador. Sí. Lo entiendo y lo comparto. Pero tal y como está el patio y como uno no puede comprárselos todos, ni conseguir las cosas publicadas años ha, pues los cbr's creo que vienen a cubrir un hueco importante.
Existen visores como el CDisplay o el GONVisor, con los que se leen de una manera bastante cómoda, que incluso incluyen la posibilidad de poner marca páginas y todo.
Además, incluso te puedes descargar cosas que aún no se han publicado en España y leerlos en ingles para practicar el idioma y todo. Nunca podrá sustituir un cómic o un libro digital a uno en papel, con su tacto, su olor... pero está claro que un cbr al año no hace daño.
Pues nada ya sabeis, buscad CBR's, buscad un lector y ya teneis entretenimiento del barato.

lunes, 6 de abril de 2009

Echando la vista atrás.

Acabo de darme cuenta que dejé pendiente el veredicto de Crepúsculo and company. No es que mi veredicto sea necesario, ni que sea el poseedor absoluto de la última palabra. Tampoco creo que vaya a escribir nada nuevo sobre uno de los últimos fenómenos literarios de corte adolescente que se ha producido.
Como dije en su día, el libro de Crepúsculo es un libro fácil de leer, sin muchas pretensiones. Simplemente es el típico libro para leer cuando no tienes nada mejor que hacer. Creo que es un libro que cumple su cometido: entretener. Y esto lo hace como el que más. Ahora bien, su nivel literario es bastante raspado. A veces la narración avanza a trompicones, como un motor de un coche que de vez en cuando da tirones, a punto de calarse. Este libro hace aguas en ciertos aspectos, pero goza del beneplácito del gran público (intuyo que en su mayoría lectoras), dado que su tema principalse centra en una historia de amor de principio a fin y eso siempre gusta.
Alguien ha mencionado cierto paralelismo existente entre los dos últimos fenómenos literarios para adolescentes del momento (veasé Harry Potter y Crepúsculo) y han intentado comparar a la JK con la Sthepanie. Dicen que las comparaciones son odiosas, y realmente lo son. Entre otras cosas porque creo, y en eso estoy de acuerdo con el señor Sthephen King, que la JK es una escritora que realmente tiene talento, y la construccion de la historia del mago gafotas a lo largo de los siete libros es realmente buena. Mientras que la historia de los vampiros es mucho más llana y superficial. Al margen de la manera de escribir, mucho más rica en el caso de la JK.
Sigo diciendo que si a alguien le interesa esta temática vampiril, que se lea los libros de Anne Rice. Mucho más sobrios, oscuros, sólidos y adultos.
Bueno, esta es una pequeña contribución de un modesto lector, dejada a la deriva en este inmenso océano que es internet, sin ánimo de ser leída ni tenida en cuenta, pero no por ello menos opinión.

jueves, 2 de abril de 2009

He vuelto...

...para contar que pese a todo nunca me fui. Simplemente hago la "técnica de la goma", como se suele decir en ciclismo. Me alejo y me asomo y me vuelvo a alejar y así sucesivamente. Es una intermitencia que tengo asumida como propia y de la que no me puedo despegar. Pero que queréis, hay tantas cosas y tan poco tiempo...


Ahora estoy leyéndome "Mauricio o las elecciones primarias", de Eduardo Mendoza, editado por Seix-Barral.

Me compré el libro tras haber leído "Sin noticias de Gurb" y "El misterio de la cripta embrujada". Ambos libros me gustaron. Novelas ligeras, desenfadadas, escritas en clave de humor que muchas veces rayan lo hilarante (sobre todo en el primer caso). Son de esos libros para disfrutar cual entremés vespertino.

El caso es que me dejé llevar por estas dos primeras novelas y llegó el chasco. 

No dudo de que el libro no esté bien escrito, tampoco hablo de que los personajes estén poco definidos, por que entiendo que la descripción exhaustiva de personajes a veces no casa para según que novelas. Sin embargo creo que es una historia totalmente descafeinada. No tiene ningún aliciente. Es una historia de las que no hubiese pasado nada si jamás se hubiese contado. Creo que si hay algo fundamental en una novela, es que lo que cuenta merezca la pena ser contado, si no es así, ¿para que perder el tiempo en ello?. El caso es que creo que se publicó simple y llanamente como cebo comercial, aprovechando el tirón que tiene el escritor, por ser vos quien sois, como dirían por ahí.

En resumen, la tercera novela que me leo de Eduardo Mendoza me ha defraudado mucho. Espero que si cae en mis manos alguna otra novela de este escritor no me vuelva a defraudar de nuevo o al menos intentaré estar más atento.